Tener o no tener... ese es el problema...
Muchos son los que no tienen para comer aunque tengan otros bienes materiales, es la situación más triste que tiene que afrontar una persona, dicen que hay países en los que nadie se muere de hambre, es cierto, Chile es uno de esos, pero en la rutina de comer está el gasto que implica no solo comer una vez, comemos (los que podemos) entre cuatro a cinco veces, teniendo en cuenta las comidas principales, desayuno y a la tarde más la cena y entre comídas...
Pero cuando las monedas ya no te alcanzan más que para un solo día y para comer cualquier cosita para engañar al estómago y si se puede llenarte con líquido... es terrible, afirmo esto siendo alguien que come mucho y gana poco.
La gente tiene arranques de solidaridad y nunca falta quien te ayude, pero hay veces que todos los bolsillos están en las mismas condiciones.
Las ayudas que brindan los organismos de beneficencia son en alimentos no perecederos, y a lo sumo dos latas de alguna conserva que puede ser por lo general de atún o similares.
Es una ayuda temporal, que cada vez se da menos, fideos, arróz, harina, aceite y alguna que otra cosa del tipo porotos o lentejas.
Azucar y té, pero es increible, como luego de la alegría incial que da este tipo de ayuda como se diluye rápidamente y en cuestión de horas uno vuelve a sentir la angustia de la necesidad.
En varias oportunidades tuve que pedir este tipo de ayuda, algo que agradezco a Chile y su notable red de seguridad social, ejemplo para el mundo.
El sistema tiene sus fallas, pero al menos existe.
Yo vi ancianos retirando felices su caja de alimentos, o alimentos para el adulto mayor que viene deshidratado y que hasta el día de hoy sigue comiendo mi madre, ya que le gusta mucho, sobre todo la crema de Lentejas.
Las Municipalidades en Chile, regalan a los necesitados, frazadas, y camas de dos pisos, hay una entidad que se llama El hogar de Cristo, que por poco dinero otorga unas casas muy elementales de madera sin baño ni instalaciones, pero que al menos es un techo digno y salva de la lluvia y el frío que en Chile es muy terrible..
Siempre hay amigos que ayudan pero la ayuda no puede ser constante y el hambre si lo es...
En ese aspecto, los amigos que siempre me ayudaron fueron: Luis Sepúlveda el andinista, Claudio Pinto el sub Gerente de una empresa de Créditos Hipotecarios y la Mendocina que tiene unos locales de comida, la Sra. Gloria, también hasta de Miami y de España me mandaron dinero, no mucho pero ayuda como para una semana y así seguí sobreviviendo, trabajando y mucho y ganando poco, muy poco... el hambre y el no tener dinero, tener o no tener...., es algo de lo que no puedo salir aún a estos infelices 44 años...